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Valoramos los pequeños instantes reales que hacen grande a un reportaje de boda.

Primero, sabemos lo valioso que es congelar el tiempo. Por ese motivo,  aprovechamos cada segundo de ese día, para capturar los buenos momentos de un reportaje de boda.

Después de trabajar durante años en el mundo de la imagen, nos dimos cuenta que los pequeños hechos son a la vez  los «instantes decisivos». Palabras del padre de la fotografía documental, Henrie Cartier-Bresson.

Afortunadamente, vivimos en una época en la que el reportaje social tiene muy buena salud, siendo la naturalidad la gran protagonista de los momentos de una boda. Por ejemplo, esa mirada sincera que brilla, cuando la hermana de una novia acepta el ramo.

De modo que, nuestra intención es captar esas miradas o abrazos que surgen el día del enlace. Reteniendo para siempre ese llanto de emoción, mirada o cálido achuchón.

Además, consideramos importante tener una coherencia estética a lo largo del reportaje. Por ello, cuidamos al máximo la edición y el tratamiento de las imágenes. Desde la toma hasta el resultado final. Con esto en mente, queremos que las imágenes sean intemporales y resulten atractivas años tras años.

Por esta razón, la consistencia es transcendental. Los clientes la podrán encontrar en las fotos de la celebración, como en el resto de trabajos que hacemos. Pues aplicamos la misma filosofía, por ejemplo, a los reportajes de familia, que suelen venir después.

También, intentamos hacer fotos a los más pequeños. Se trata de un reto pero las imágenes son muy apreciadas por los novios y familiares.Nos sentimos muy orgullosos después de conseguirlo.

Esperamos que os sintáis inspirados con las siguientes fotografías. Todas ellas fueron tomadas en en diferentes reportajes de boda.

 

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